sábado, 21 de octubre de 2017

Poesía poeta polaco


 
Ana Clara lee en este enlace tres poemas del poeta polaco, Adam

Zagajewski: "La poesía no está de moda"



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En una ceremonia marcadamente política, el poeta Adam ZagajewskiPremio Princesa de las Letras 2017, ha abierto una escapatoria para las preocupaciones humanas. “En el mundo actual todos quieren hablar sólo de la comunidad y de política, y es cierto que esto es importante”, ha explicado en su discurso. “Pero también existe el alma particular con sus preocupaciones, con su alegría, con sus rituales, con su esperanza, su fe, su deslumbramiento que, a veces, experimentamos”.
Zagajewski ha señalado que España era, en su infancia, un país legendario “de Don Quijote, de caballeros y princesas” y ahora “una de los pilares de la Unión Europea”. El autor polaco ha agradecido el premio en una intervención con otro eje: la progresiva desaparición de la poesía como núcleo central de la cultura.
La poesía no está de moda. La política está de moda. La moda está de moda. Las bicicletas y los patinetes están de moda, los maratones y los medio maratones y la marcha nórdica están de moda”, ha enumerado tras lamentar la progresiva desaparición del público en festivales de poesía.
“No está de moda detenerse en medio de un prado primaveral ni la reflexión. La falta de movimiento es nociva para la salud, nos dicen los médicos. Un momento de reflexión es peligroso para la salud, hay que correr, hay que escapar de uno mismo”, ha dicho sobre la velocidad de la actualidad.

La dualidad del mundo

Su accidentada biografía (nació en Lwów, entonces Polonia y ahora Ucrania, y creció bajo el régimen comunista) se ha filtrado al recordar que Ovidio “escribió sus más bellos poemas en el exilio”, como el que el propio Zagajewski inició en 1975 cuando se instaló en París. Ovidio –dice el premiado- “no entendía la lengua local, y sólo cuando miraba la ilimitable superficie del agua, las oscuras olas le recordaban el color del mar Tirreno”.
Y ha recordado como su juventud comprometida en Polonia, en “una época de tormenta e ímpetu”, viró hacia el descubrimiento de una poesía más pura. “Descubrimos la dualidad del mundo, por una parte, la imaginación; por otra, la obstinada realidad de una mañana de noviembre cuando ya han caído las hojas de los árboles. Durante mucho tiempo, no sabía qué era más importante, lo que existe o lo que no existe”.
Su respuesta al dilema fue asumirlo todo. “Necesité muchos años para entender que hay que tener en consideración ambas caras de este dualismo desigual, puesto que vivimos en una ambivalencia eterna, no podemos olvidarnos del sufrimiento de la gente y de los animales, del mal, que es mucho más tenaz y astuto que los sueños que perseguimos”.
Y ha rescatado ese compromiso con una acusación dirigida al gobierno ultraconservador de Polonia : "Los que hoy defienden la religión a veces acuden a técnicas sociopolíticas detestables: la religión con excesiva frecuencia se asocia con la extrema derecha".
Antes, Zagajewski ha recordado el discurso que Leonard Cohen pronunció en Oviedo en 2011 para explicar qué es la poesía. “La poesía es, de entre las artes, la menos técnica, no surge del taller, o de la teoría, no surge de la ciencia (aunque, añadamos, tener una formación no perjudica a nadie, ni tan siquiera a un poeta), sino que surge de la emoción de la mente y el corazón que no se puede ni prever ni planear”.

 

viernes, 20 de octubre de 2017

Feliz DiIwali

Diwali es la fiesta más importante para India. El 13 de noviembre comienzan los esperados festejos del nuevo año hindú.
Happy Diwali!
¿Qué es? 
El Diwali o la Fiesta de las Luces (también llamado Divali o en sánscrito, Deepavali Deepawalies la gran fiesta de India: la entrada del nuevo año hindú. ¿Y cuándo viajar a India para poder presenciarlo? Se celebra en torno a mediados de octubre y mediados de noviembre, en función del calendario lunar. Es una fiesta religiosa que celebran varias religiones en India, como el hinduísmo, el budismo, el sijismo y el jainismo.
Diwali es celebrado también en Nepal, Singapur, Sri Lanka, Myanmar, Fiji, Trinidad y Tobago, Islas Mauricio, Malasia y Guayana. Tan popular es la fiesta de Diwali, que aquí puedes ver la felicitación del Presidente de los EE.UU de América, Barak Obama o la celebración de Diwali en Wembley (Londres).
En el ambiente de Diwali es común ver a las personas comprando nuevas ropas para estrenar durante estos días, compartir dulces en familia y con amigos y hay una enorme profusión de petardos y fuegos artificiales.
Divinidades.
La Reina de las Fiestas es Lakshmí, esposa del dios Vishnú, diosa que simboliza la buena suerte, la belleza y quien otorga la prosperidad y la riqueza. También, el popular dios Ganesha es especialmente venerado en estos. En la parte este del país, se venera particularmente a la diosa Kali.
Por su parte, los sijs celebran la liberación de su sexto gurú, Hargonbind, y se homenajean a los diez gurús espirituales del sijismo.
Para los jainitas, en el día de Diwali falleció el santo Mahavirá (549 – 477 a. C.), creador del jainismo, de forma que la mayoría de las personas en India tienen un motivo religioso de celebración, además del entrañable y contagioso buen ambiente que puede saborearse por cualquier calle de India.
Happy Diwali
Foto por: Subir Basak (Flickr)


¿Cuándo se celebra?
La fiesta tiene lugar en el decimoquinto día de la quincena oscura del mes de kārttika (que cada año puede caer entre el 21 de octubre y el 18 de noviembre), y puede durar cuatro o cinco días.
Conmemora la muerte del demonio Narakasura a manos de Krishná y la liberación de las dieciséis mil doncellas que tenía prisioneras. Celebra también el regreso a la ciudad de Ayodhyā del príncipe Rāma tras su victoria sobre Rāvaṇa, rey de los demonios.
Según la leyenda, los habitantes de la ciudad llenaron las murallas y los tejados con lámparas para que Rāma pudiera encontrar fácilmente el camino. De ahí comenzó la tradición de encender multitud de luces durante la noche.
La fiesta de Diwali dura cinco días, cada uno de los cuales es nombrado según el calendario hindú:
Día 1. Vasu Baras. En este día son adoradas las vacas y los terneros.
Día 2. Dhan Teras. Es el día considerado más propicio para los negocios y la riqueza.  Se celebra el nacimiento de Dios Dhanvantri.
Día 3. Chaturdashi. El día en que la luz venció a las tinieblas. Es el día que Lord Krishna mató al demonio Narakasura. En el Sur de India, es el día más celebrado. Los hindús se lavan con fragancias, y visten ropas nuevas. Las casas se decoran con lámparas y luces alrededor y el díen que se pintan los rangolis, fuera de las casas. Se considera que un baño antes de la salida del sol, cuando las estrellas están en el cielo, equivale a un baño sagrado en el Ganges. Se celebra una puja (ceremonia, ofrenda) en la que se recuerda que Krishna liberó al mundo del demonio este día y tras la puja empiezan los fuegos artificiales y los petardos, que durarán por unas horas, haciendo de cada ciudad en India  un hervidero de felicidad.
Día 4. Lakshmi Puja. Es el día más importante de las fiestas de Diwali en el Norte de India.  En las casas se reza a Lakshmi y Ganesh.
Día 5Govardhan Puja. Es el día que Krishna derroto a Indra.  En algunas zonas del país es el día que los maridos hacen regalos a sus mujeres. Al día siguiente, Bhaiduj, los hermanos y hermanas de toda India se expresan su afecto.
Estas serán las fechas de Diwali en los años venideros:
– 2012, el 13 de Noviembre.
– 2013, el 3 de Noviembre.
– 2014, el 23 de Octubre.
– 2015, el 11 de Noviembre.
Fiesta de la Luz, Diwali
Foto por: Marilena (Flickr)
¿Cómo se celebra?
Las casas se limpian de forma especial y se adornan con diversos motivos y lámparas de aceite o velas que se encienden al atardecer. Es usual celebrar una comida compuesta de sabrosos platos y dulces, hacer regalos a las personas cercanas y familiares, los fuegos artificiales y los juegos.
Es el momento para renovar los libros de cuentas, hacer limpieza general, reemplazar algunos enseres del hogar y pintarlo y decorarlo para el año entrante.
Es tradición que la diosa favorecerá de forma especial a quienes se reconcilien con sus enemigos.
Se aconseja instalar un altar en un lugar preferente de las casas donde esté presente una imagen de Lakshmí a la que se le ofrecerán flores, incienso y monedas.
Al anochecer se abren todas las ventanas y puertas de las casas y en cada una de ellas se realiza un ofrecimiento de luz con una lámpara de aceite o una vela, repitiendo el mismo mantra, para que Lakshmí entre para el resto del año.
También se lanzan barcos de papel o lamparillas encendidas a los ríos sagrados. Se dice que cuanto más lejos vayan, mayor será la felicidad en el año nuevo y se elaboran unos diseños llamados manorā, que son unos dibujos hechos en las paredes y que se adornan durante el festival.
A la salida del sol es de ritual lavarse la cabeza, lo que tiene el mismo mérito que bañarse en el sagrado río Gangā (el Ganges). El simbolismo de la fiesta consiste en la necesidad del ser humano de avanzar hacia la luz de la Verdad desde la ignorancia y la infelicidad.
Comidas en Diwali.
Durante las fiestas de Diwali se comen muchos dulces y también se elaboran recetas especiales, propias de estas fechas, como por ejemplo el delicioso malpua, los crujientes soan papdibesan ki barfi, el Karanji o las gujias.
Gastronomía en Diwali
Foto por: Harald Walker (Flickr)
Juegos de cartas.
Actualmente, es muy popular jugar a las cartas durante los días de Diwali, ya que al ser unas fiestas relacionadas con Lakshmi, se piensa que traerán fortuna a todos aquellos que participen. Las personas suelen jugar largas horas a las cartas y los casinos hacen su agosto en Diwali. Se cree que en estos días Parvati (esposa del Dios Shiva), jugaba con Él a los dados, tal y como está esculpido en Kailash Temple, en Ellora.
Mela (“encuentros”, “ferias”). 
En muchos pueblos y aldeas pueden verse en los días de Diwali los llamados “melas”. Algo así como ferias en las que los campesinos venden y compran los productos, mientras las chicas y mujeres visten de formas muy coloridas estos días a lo largo del país, decorando manos y muñecas con henna y adornándose con vistosas joyas.

jueves, 19 de octubre de 2017

Test de Personalidad



EL TEST TIBETANO: ACTIVIDAD PARA PRACTICAR ADJETIVOS DE PERSONALIDAD, ANIMALES Y COLORES (NIVEL A1-A2).

(1) Ordena estos cinco animales según tu preferencia:
Vaca, Tigre, Oveja, Caballo, Cerdo.

(2) Escribe el adjetivo que mejor describa cada una de las siguientes cosas:
Perro, Gato, Rata, Café, Mar.

(3) Asocia cada color a una persona que conozcas:
Amarillo, Naranja, Rojo, Blanco, Verde


RESPUESTAS:

(1)  Define tus prioridades en la vida:

Vaca significa CARRERA

Tigre significa ORGULLO

Oveja significa AMOR

Caballo significa FAMILIA

Cerdo significa DINERO

(2)

Tu descripción de PERRO se refiere a tu propia  personalidad.

Tu descripción de GATO se refiere a la personalidad de la persona que te gusta.

Tu descripción de RATA se refiere a la personalidad de tus enemigos.

Tu descripción de CAFÉ es cómo tú interpretas las relaciones de pareja.

Tu descripción de MAR es cómo defines tu propia vida.


(3)  Se refiere a las personas importantes de tu vida:

Amarillo: nunca olvidarás a esa persona

Naranja: confías mucho en esa persona

Rojo: estás enamorado/a de esa persona

Blanco: tienes mucho en común con esa persona

Verde: siempre podrás contar con esa persona

Diario



Octubre 2017
Este año está siendo mucho mejor. Ahora tengo una “amiga”, Ingrid que siempre está conmigo. Vive cerca de mi casa por lo que podemos vernos en cualquier momento. Estoy saliendo de casa, cuando quiero pasear llamo a  Ingrid  y pensamos qué hacer.  Con los deberes estoy yendo a clase particular y esto me ayuda mucho. Pienso que estoy mejorando con el español, quiero acabar este año hablando mejor. Ahora estoy con más ganas, aunque claro hay momentos en que echo de menos a mis amigas y a mi tía. 

Mi amiga, Nathalia  va a venir en enero para pasar mi cumpleaños aquí, conmigo. Estoy muy feliz porque hace tiempo que no la veo. Es gracioso porque  somos amigas desde pequeñas. Nunca imaginábamos que la vida a iba a dar esta vuelta y que iba a vivir en España. Recuerdo que a mis doce años dejé Jandira para irme a vivir con mi madre en Sao Paulo entonces pensábamos que nuestra amistad iba a acabar. Pero al final somos más amigas que antes a pesar de que ahora la distancia que es muchísimo mayor ahora. 

Ella está pasando momentos muy difíciles. Pienso que lo mejor para ella era venir a vivir aquí. Ella es más que una amiga y mi madre la trata como una hija por lo que mi madre piensa lo mismo que yo. Creo que a ella le va a gustar mucho esto y va acabar viniendo para terminar la facultad aquí. ¡Seria genial!

Mi tía está un poco mejor ahora. Tiene un piso y está muy feliz arreglándolo. Ella quiere ponerlo a mi nombre. Mi madre estaba contándome que mi tía siempre me quiso muchísimo, desde pequeña que iba a visitarme siempre que podía, cuando mi madre trabajaba.  Al principio me dejaba con ella. Un día ella me colocó en un andador y dejó la puerta abierta. Ella fue a coger el teléfono y yo me fui con el andador. Caí por las escaleras, no me manqué porque el andador lo impidió, pero ella  casi se muere del susto. Fuimos corriendo para un hospital. Los médicos la atendieron más a ella que a mí porque ella estaba muy preocupada, por eso la quiero tanto.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Entrevista a Adam Zagajewski

“La poesía mató al comunismo”

"El populismo difuso es una forma de semifascismo, porque la gente no respeta las palabras. Y no les importa la verdad", asegura el flamante ganador del premio


Adam Zagajewski, en Cracovia (Polonia) en febrero de 2015.
Adam Zagajewski, en Cracovia (Polonia) en febrero de 2015. Corbis via Getty Images
Cracovia (Polonia)
Cracovia es la ciudad total, ciudad de poetas, hermosa, pesada como el plomo y ligera como el renacimiento, escribe el poeta polaco Adam Zagajewski, flamante premio Princesa de Asturias de las Letras. En vísperas de la inauguración del Festival Milosz y la entrega del premio Szymborska, que reúne a poetas como Robert Pinsky, Petr Hruska o Ewa Lipska en esta edición, cenando en su restaurante preferido, Mieta (Menta) en la parte antigua de la ciudad, habla la noche antes del galardón de su obra y la poesía polaca que está viviendo un momento de auge, una poesía que “aún se da la chispa de la antigua visión mágica del mundo.”
Pregunta. Su familia lo animó a leer desde la infancia.
Respuesta. Mi padre era profesor de ingeniería, pero un gran lector, al igual que mi madre. Las mejores lecturas son las que se hacen por gusto.
P. Y su afición por la música también es precoz.
R. Primero fue el jazz. Escuchaba las emisiones de La Voz de América, las mismas que Joseph Brodsky, como me confesó más tarde. Nos daban información verdadera, contraria a la mentiras de la propaganda. Y tocaban jazz. Eso me llevó al primer concierto para piano de Brahms: quedó grabado en mi memoria desde entonces.
P. Ha dicho que el "Señor ten piedad de mí" de la Pasión según San Mateo de Bach es la esencia de Europa.
R. Es lo que quiero que toquen en mi funeral aunque parezca cándido. Me parece que hay un mundo espiritual y la música pertenece a él. Las mejores páginas de Schopenhauer son sobre música: el ser, no visible, sino presencia.
P. Ha confesado que le irritaba pensar que comenzó su trayectoria escribiendo poemas de carácter político.
R. Aunque ahora me parece que fue saludable no comenzar con fantasías esotéricas. El poeta debe hablar con la verdad, pero no sobre un hecho objetivo. Para un poeta en un régimen totalitario esto no es baladí. Creo que los grandes poetas como Milosz o Machado eran meros agentes que no tienen porqué comprenderse a sí mismos, pues hay muchas contradicciones en el acto de leer y de escribir, incluso ambivalencias. "A los hijos de Saturno les gustan las ambivalencias", dice Földenyi en su Melancolía, que ahora estoy leyendo.
P. ¿La poesía como insubordinación?
R. La poesía es una revuelta, en efecto, y entre los filósofos siempre ha habido una relación de amor y odio, desde Platón. Pero los presocráticos como Heráclito eran poetas, como Parménides. ¡Y por suerte sólo quedan fragmentos! De Kant, en cambio, nos quedan unas ocho mil páginas.
P.Wolfgang Iser afirma que el escritor es como un compositor y el lector, como un intérprete.
R. Claro. Cuando se trata de fragmentos el lector los interpreta, los completa; en mi trayectoria académica imparto el mismo libro cada año, pero las lecturas siempre son distintas.
P. Escribió en La belleza ajena que "hay totalidad, pero no es completa".
R. Nací en 1945, terminada la Shoah, pero soy un hijo de la guerra, la cual me impactó profundamente. Tras mi etapa política, de rebelión contra el gobierno comunista, descubrí la Historia. En Lava, uno de mis poemas preferidos, intento humanizar los elementos históricos, quitarle el filo, domesticarlos por un instante.
P. También sostiene que "Escribir poemas es un duelo en el que no hay vencedor”.
R. Se trata sobre todo de un duelo contra el tiempo, que siempre perdemos. Me pasaba los días, cuando estudiaba Filosofía en la universidad, leyendo a los escépticos, a los pesimistas, porque no quería ser cándido y no me gusta la poesía sentimental. Por eso hay que leer a los más feroces opositores para escribir una poesía que resista el ataque de los cínicos. Es como armarse para la batalla. La poesía es una forma artística que transmite un significado vigoroso. Ni siquiera es como la música. La paradoja es que se ha de decir algo sin decirlo al mismo tiempo. Creo que los grandes poetas escriben sin saber lo que dicen. Detesto los poemas vacíos como meros juegos lingüísticos, pero el mensaje concreto es aburrido, no es poesía. Escribir poesía es un espacio angosto entre el decir algo y no decirlo.
P. Como en El muñeco de nieve de Wallace Stevens.
R. Cuando escribo un poema me aligero, me alegro, me libro de la gravedad, aunque nunca me han atraído las religiones exóticas. No soy teólogo ni mucho menos, sino un cristiano que detesta la iglesia polaca porque se ha vuelto provinciana y chauvinista. Hay quienes me consideran un poeta católico, pero es muy diferente escribir poemas que predicar. En la poesía se inventa ex nihilo.
P. Szymborska publicó su primer poema y más tarde fueron grandes amigos.
R. Ella inventó una nueva sensibilidad en la poesía. Era de una honradez a toda prueba. Creo que cuando descubrió con sus primeros poemas estalinistas que no estaba escribiendo la verdad había cometido un crimen contra la verdad al aliarse con los opresores. En cada poema posterior prima un escepticismo sin raíces filosóficas, sino fruto de su previa servidumbre ideológica. Tardé muchos años en comprender su defensa de la pureza en la poesía.
P. Aunque su propia sensibilidad es más próxima a la de Milosz o Herbert. Es notable que hayan coincidido un conjunto tan extraordinario de poetas en esos años en Polonia.
R. Es un milagro. Acaso la situación tras la guerra en Polonia propició que la poesía fuera la única patria pura. Según un chiste de la época, los perros checoslovacos cruzaban la frontera polaca para poder ladrar.
P. ¿Qué representación del espíritu tiene la poesía en estos tiempo turbulentos?
R. La poesía fue un arma muy poderosa durante el totalitarismo porque la poesía busca la verdad que consigue desmontar los subterfugios de la ideología. La poesía mató al comunismo. Ahora es mucho más difícil con el presente populismo difuso, que es una forma de semifascismo, porque la gente no respeta las palabras. Y no les importa la verdad.

Adam Zagajewski

Adam Zagajewski: "El nacionalismo puede descontrolarse y acabar siendo terrible"

El poeta Adam Zagajewski DIEGO SINOVA
"Me opongo a esta separación", ha afirmado el poeta Premio Princesa de Asturias de las Letras, Adam Zagajewski al ser preguntado en rueda de prensa este lunes por su opinión acerca del problema catalán. "Supongo que del siglo XX deberíamos aprender que el nacionalismo es como un incendio forestal. Destruye porque puede empezar de manera benigna y luego descontrolarse y acabar siendo terrible", ha explicado el premiado.
Para el polaco, "tenemos que entender esas emociones patrióticas y nacionalistas, pueden ser muy bonitas en ese espíritu apasionado y romántico", y ha añadido "pero también tienen características negativas, porque pueden acabar con Europa". Como solución, el poeta espera "que se pueda arreglar a través del diálogo en vez de con algún tipo de actuación antagonista".
El Premio Princesa de Asturias ha afirmado también "apoyar firmemente a la Unión Europea". Ha recordado sus años en Polonia, durante el gobierno comunista, y afirmó envidiar "esa Europa Occidental". "Nuestro sueño era formar parte de esa Europa", ha recordado. Formar parte de la Unión Europea "es un sueño que se ha hecho realidad". "En un futuro tenemos que encontrar la manera de combinar la unión política y la diversidad cultural", ha comentado el poeta.

Poemas de Adam Zagajewski:


Poemas de Adam Zagajewski

Canción del emigrado
En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol
ardiente, a través del cual, como en el circo,
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos y, como ellos,
impotente. En ciudades ajenas
permaneceremos, como los árboles, como las piedras.


Versión de Elzbieta Bortkiewicz


Autorretrato
Entre ordenador, lápiz y máquina de escribir
se me pasa la mitad del día. Algún día se convertirá en medio siglo.
Vivo en ciudades ajenas y a veces converso
con gente ajena sobre cosas que me son ajenas.
Escucho mucha música: Bach, Mahler, Chopin, Shostakovich.
En la música encuentro la fuerza, la debilidad y el dolor, los tres elementos.
El cuarto no tiene nombre.
Leo a poetas vivos y muertos, aprendo de ellos
tenacidad, fe y orgullo. Intento comprender
a los grandes filósofos -la mayoría de las veces consigo
captar tan sólo jirones de sus valiosos pensamientos.
Me gusta dar largos paseos por las calles de París
y mirar a mis prójimos, animados por la envidia,
la ira o el deseo; observar la moneda de plata
que pasa de mano en mano y lentamente pierde
su forma redonda (se borra el perfil del emperador).
A mi lado crecen árboles que no expresan nada,
salvo su verde perfección indiferente.
Aves negras caminan por los campos
siempre esperando algo, pacientes como viudas españolas.
Ya no soy joven, mas sigue habiendo gente mayor que yo.
Me gusta el sueño profundo, cuando no estoy,
y correr en bici por caminos rurales, cuando álamos y casas
se difuminan como nubes con el buen tiempo.
A veces me dicen algo los cuadros en los museos
y la ironía se esfuma de repente.
Me encanta contemplar el rostro de mi mujer.
Cada semana, el domingo, llamo a mi padre.
Cada dos semanas me reúno con mis amigos,
de esta forma seguimos siendo fieles.
Mi país se liberó de un mal. Quisiera
que le siguiera aún otra liberación.
¿Puedo aportar algo para ello? No lo sé.
No soy hijo de la mar,
como escribió sobre sí mismo Antonio Machado,
sino del aire, la menta y el violonchelo,
y no todos los caminos del alto mundo
se cruzan con los senderos de la vida que, de momento,
a mí me pertenece.
Versión de Elzbieta Bortkiewicz

Maleta
Cracovia nublada por la mañana, las colinas humeaban.
En Múnich llovía, los Alpes, invisibles
y pesados, descansaban en los valles como piedras.
Hasta Atenas no vimos el sol que
provocó que el aire, todo el aire,
toda una inmensa flota de aire
se transformara en oro tembloroso.
Como dicen los escritores religiosos: de repente
me convertí en otra persona.
Soy tan sólo un turista en el mundo visible,
una de entre esas miles de sombras que
deambulan por las salas inmensas de los aeropuertos-
y detrás de mí como un perro fiel con sus pequeñas ruedas
tengo a mi maleta verde.
Soy tan sólo un turista distraído,
pero amo la luz.

martes, 17 de octubre de 2017

Novela sobre refufiados

“Vivimos un momento de histeria sobre la migración”

Se edita 'Bienvenidos a Occidente', novela del paquistaní Mohsin Hamid sobre una pareja de refugiados

Mohsin Hamid, en Madrid.
Mohsin Hamid, en Madrid.
Tras años de imágenes de refugiados y titulares alarmistas, Mohsin Hamid (Lahore, 1971) decidió escribir un relato futurista para mostrar que el mundo del "apocalipsis migratorio" que algunos temen no tiene por qué ser apocalíptico y que quienes pasan toda su vida en el mismo país no son distintos de los que la rehacen tras cada frontera. El resultado es Bienvenidos a Occidente (Reservoir Books), una de las seis finalistas del premio Man Booker, que se falla este martes, y cuarta novela de este escritor paquistaní que ha logrado una razonable popularidad, sobre todo en EE UU y en su país, gracias a Humo de mariposa (2000), El fundamentalista reticente (2007) y Cómo hacerse asquerosamente rico en el Asia emergente (2013), tres historias sobre identidad y diferencias sociales construidas de forma experimental.
Bienvenidos a Occidente narra la huida de una pareja de un país en guerra sin identificar a través de una serie de puertas mágicas que la trasladan a la isla griega de Mikonos, a Londres y a la costa californiana. "Las puertas son una fantasía, pero también remiten a la realidad tecnológica contemporánea, que hace desaparecer las distancias. No quise contar la travesía porque se ha convertido en una forma de mostrar a la gente como diferente. La puerta nos fuerza a centrarnos en la llegada, que debe ser el lugar de la política", explica Hamid en Madrid.
Al igual que en Cómo hacerse asquerosamente rico en el Asia emergente, Hamid optó por no especificar el lugar que abandonan Said y Nadia, ya desde la primera frase del libro: "En una ciudad repleta de refugiados, pero todavía relativamente en paz...". Por el contexto, viene a la mente cualquier urbe siria, pero Mohsin aclara que el retrato corresponde a Lahore, su ciudad natal, imaginada bajo los mismos horrores que padecieron Alepo, Sarajevo, Kabul, Bagdad, "o incluso Madrid y Gernika" durante la Guerra Civil. "No lo explicité porque quiero que los lectores imaginen que es su ciudad o una que hayan visto en las noticias. Y porque no quiero someter a mi ciudad a toda esa violencia, aunque sea en la ficción", añade.
Hamid no sintió que el momento actual le obligase como escritor a dar voz a los refugiados. De hecho, durante la entrevista apenas distingue entre refugiados -como los protagonistas de su novela- y migrantes. Sí quería, en cambio, abordar un tema que le toca de cerca. Cuando apenas tenía tres años su familia se mudó a Baja California. Seis después volvió a Pakistán. Con 18 se fue a estudiar a EE UU y trabajó en Nueva York hasta que, ya en la treintena, se mudó a Londres. En 2009 regresó a Lahore: "Soy bastante migrante, por lo que me tomo de forma personal las actitudes negativas hacia los migrantes". "La historia de la migración es eterna, pero la histeria sobre la migración va y viene. Y este es un momento de histeria. En parte porque no vemos un futuro deseable, así que nos vemos seducidos por la política de la nostalgia. 'Hacer América grande de nuevo', el eslogan de Trump, es nostálgico. También el del Brexit, 'Recuperar el control', o el de ISIS, 'Reconstruir el califato'. Y, en este momento de nostalgia, el miedo al cambio es tan intenso que es importante resistir, y parte de ello es imaginar una pesadilla y ver que quizás no es una pesadilla", argumenta.
A menudo, cuando un personaje musulmán de ficción profundiza en su fe es para narrar su proceso de radicalización hacia el yihadismo. Aquí solo muestra la búsqueda de Said de paz interior en un momento convulso. “La religión es la respuesta a la crisis existencial de saber que vamos a morir”, explica Hamid.
La novela, de 171 páginas, incluye breves historias digresivas, situadas en otras partes del mundo, que el autor deja sin desarrollar. Son, dice, "pinceladas puntillistas" para reflejar una idea que considera importante: "Como migrante, he aprendido que todo el mundo lo es. Por eso quería escribir un libro en el que el migrante no fuese tratado como diferente. Imagínate una mujer madrileña de 80 años que vive toda la vida en el mismo apartamento. Cuando nació, España estaba en guerra civil. Como adolescente y más tarde, su país estaba bajo una dictadura. Luego vivió cómo España entraba en la UE, crecía muy rápido y la ciudad cambiaba por completo. Con 60 años vio llegar a personas desde Marruecos o Guatemala, a los jóvenes llevar tatuajes y piercings, y a un chico o a una chica besarse en la calle con alguien de su mismo sexo... Seguro que hoy, cuando sale de casa, se siente como una extranjera. Todos somos migrantes en el tiempo".
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Autor: Mohsin Hamid.
Editorial: Reservoir Books (2017).
Formato: eBook y tapa dura (176 páginas).

lunes, 16 de octubre de 2017

Cartas de Maria Zambrano

Aprendiendo a ser María Zambrano

Las cerca de 70 cartas inéditas que escribió a su amado Gregorio del Campo revelan aspectos desconocidos de los años de formación de la filósofa malagueña


María Zambrano en los años veinte, en Unturbe (Segovia).
María Zambrano en los años veinte, en Unturbe (Segovia).
“Estoy verdaderamente desesperada: no recuerdo jamás haberlo estado tanto, se agitan desde ayer en mí tantas cosas que soy más que persona un torbellino”, le escribe María Zambrano a Gregorio del Campo el 30 de enero de 1924. En 37 días solo ha recibido dos cartas de su amado y está furiosa. “Te has equivocado de firme”, le dice poco después: “¡Yo soy lo que me da la gana ser!...”.
Felices y desgraciados. Cómplices a veces; otras, distantes. Hay momentos llenos de zalamerías y los hay cargados de reproches. “Setenta cartas y misivas, escritas en los años veinte del novecientos, que han esperado más de 80 años para hacerse públicas, justo cuando hace 20 de la muerte de su autora en 1991”, cuenta en su introducción María Fernanda Santiago Bolaños, responsable de la edición de estas Cartas inéditas (A Gregorio del Campo), que publicará la próxima semana Linteo. Las habían conservado hasta ahora dos sobrinas del destinatario de las mismas, María Teresa y Gloria Villa del Campo. Muchas veces pensaron en entregárselas a María Zambrano, cuando esta ya había regresado de su largo exilio en 1984, pero no supieron o no consiguieron hacerlo. Ahora salen a la luz para dar noticia de unos años, los de la primera juventud de la pensadora, de los que poco se sabía.
En una de las cartas, la del 17 de febrero de 1925, María Zambrano protesta porque la mujer sea como “el hombre quiere que sea”. “¡Y qué pena, lo que habéis querido los hombres q. (sic) sean las mujeres, lo que os ha gustado en ellas!”, le dice a Gregorio del Campo, y le explica que lo único que les interesa es que la mujer sea “estatua de carne, más apreciada por carne que por estatua”. Contra todo esto se rebela la que con el tiempo llegaría a ser una de las filósofas más importantes del siglo XX, autora de libros de referencia como El hombre y lo divino o Claros del bosque. “¡Yo soy lo que me da la gana ser!...”: esa es la verdadera cuestión de la que se ocupa durante esos años. “Yo creo estar en una etapa de gestación”, le escribe, “algo nace en mí, o algo se transforma; y cómo hablar, cómo nombrar a lo q. aún no se conoce?”.
Carta autógrafa de 1924, en la que Zambrano habla de su hijo muerto.
Carta autógrafa de 1924, en la que Zambrano habla de su hijo muerto.
En la introducción del libro, María Fernanda Santiago Bolaños reconstruye aquella temporada. La relación entre María Zambrano y Gregorio del Campo debió de tener lugar entre 1921 y 1928. Se conocieron en Segovia, donde vivía ella, y si se escribieron tanto fue porque muchas veces estuvieron separados. El muchacho, cuyas cartas no se conservan, era entonces un joven alférez de artillería que había empezado sus estudios para convertirse en ingeniero industrial en la Academia de Zaragoza. Alguna vez se lo llevan a pelear en África, y la correspondencia recoge la preocupación por lo que pueda pasarle si hay encontronazo con los moros.
El primer gran amor de María Zambrano fue, sin embargo, su primo Miguel Pizarro. Empezaron a tratarse cuando ella tenía 13 años, en 1917, y el padre de aquella adolescente enamoradiza tuvo que intervenir para que las cosas no fueran demasiado lejos. Miguel se fue en 1921 a Japón y dejó desolada a su joven dama. En alguna de las cartas, María Zambrano le recuerda a Gregorio del Campo que, cuando se conocieron, ella andaba demasiado rota por una separación y que no quería saber nada de empezar una nueva historia. Si terminaron juntos fue porque él se empeñó. Tuvo éxito: el 5 de octubre (¿de 1923?), María Zambrano le dice que su cariño la ha hecho “más sencilla, más niña, menos complicada en todos mis afectos”.
La relación entre ambos debió de tener lugar entre 1921 y 1928
Aunque Miguel Pizarro regresó de Japón en 1925, no volvió a ver a su prima hasta tres años después. Fue entonces cuando ella debió romper con Gregorio. María Zambrano atravesaba un buen momento. Había terminado su licenciatura en 1926 y ya intervenía en distintos actos culturales y participaba en tertulias, y tenía una columna —titulada Mujeres— en El Liberal. En el terreno personal, en 1928 tuvo que guardar reposo por una tuberculosis y su padre, Blas Zambrano, autorizó la relación con su primo. Y, sin embargo, se separaron de nuevo hasta 1933, año en el que Miguel Pizarro anunció formalmente su compromiso con la filósofa. No llegaron nunca a casarse. Ella lo hizo con un compañero de las Misiones Pedagógicas, Alfonso Rodríguez Aldave, el 14 de septiembre de 1936. Él, un año después, con Gratiana Oniçiu.
Las cartas que dirigió a Gregorio del Campo no tienen desperdicio: recogen los desafíos e incertidumbres de una mujer que se está construyendo a sí misma, y están llenas de un amor directo y sincero. “Más te quiero tigre que gato mimoso”, le dice el 31 de enero de 1924, donde también apunta: “Quiéreme como lo que eres. Como un pedazo de granito duro. Como una roca desolada sin agua, ni vegetación: no te pido ternura, no te exijo nada”. Unos meses antes María Zambrano había tratado el episodio más trágico de su relación. El 12 de mayo se refirió al “volcán de sentimientos ardientes y exaltados que surgieron en mí al conocer todo el valor de mi desgracia”; el 19 de julio hizo una alusión “al pequeño”; en la carta que figura después de una fechada el 5 de octubre dice: “¿Recuerdas el año pasado? ¡Quién nos diría q. tan pronto íbamos a tener un nene!”; luego hay una carta al hijo muerto y, seguramente en enero, un pequeño y cariñoso reproche que resume todo su dolor: “El nene, pobrecico, ya se ha muerto, no sé por qué los días de sol me acuerdo más de él, ahora me muero yo, y ya te quedas tranquilo”.
Gregorio del Campo. ampliar foto
Gregorio del Campo.
“Tenemos que ser ambiciosos”, le dice Zambrano a Gregorio del Campo en otro momento. Y el 22 de abril de 1925 le escribe que “no estaría bien que una mujercita de tantas ambiciones tenga un marido dejado y holgazán”. Poco antes le ha dicho, refiriéndose a sí misma, que “nada hay q. pueda detener a una flecha cuando se dispara”, y le pide: “Si quieres permanecer cerca de mí, vivir conmigo, has de cultivar tu espíritu...”.
Gregorio del Campo no tuvo mucho tiempo para hacerlo. Unos años después de su ruptura con María Zambrano y poco antes de que ella se casara, fue asesinado el 6 de septiembre de 1936 después de que los que se rebelaron contra la República le aplicaran la Ley de Fuga. Lo detuvieron el 19 de julio por haber sido uno de los contados oficiales que no secundaron el golpe de Estado en el cuartel Palafox de Zaragoza.

María Zambrano. Cartas inéditas (a Gregorio del Campo). María Zambrano. Edición de María Fernanda Santiago Bolaños. Editorial Linteo. 290 páginas